En los últimos años del siglo XX, la globalización de la economía y la aceleración del proceso de concentración urbana ha incrementado la pluralidad de grupos y comunidades social y culturalmente diferentes de las ciudades, a través de procesos de migraciones, nacionales e internacionales, que conducen a la interpenetración de poblaciones y formas de vida dispares en el espacio de las principales áreas metropolitanas del mundo.
Lo global se localiza. La llegada y la permanencia de personas extranjeras es una realidad demográficamente consolidada e institucionalmente reconocida a través de planes y programas en todos los niveles de la administración. Es un hecho y a la vez un proceso de cambio histórico, global y político irreversible, que provoca muchas desorientaciones prácticas y confusiones teóricas y que demanda acciones efectivas. Sus interrogantes producen un efecto espejo que nos obliga a replantear los fundamentos de nuestras formas de organización social de acuerdo con los principios de la democracia y de la justicia.
La construcción de una sociedad inclusiva y respetuosa de los DDHH es de responsabilidad compartida: así la sociedad de acogida deberá reconocer y valorar la necesidad y aporte de las personas extranjeras como ciudadanos de pleno derecho en términos de igualdad y sin discriminación alguna y a su vez, las personas extranjeras buscarán su integración respetando los valores de la Constitución, las leyes y normas sociales de su nuevo país.
Así, este proceso de dos direcciones exige la incorporación de pautas interculturales por parte de los distintos agentes a los fines de garantizar la integración efectiva, la interculturalidad, la comunicación y el respeto de los DDHH. El resultado de esta interacción es la Nueva Sociedad, justa, inclusiva y cohesionada, con nuevas realidades culturales, donde tod@s somos enriquecid@s y transformad@s.
La cohesión social se basa así en los principios constitucionales y el diálogo, el respeto y valoración positiva de lo diverso. Gestionar nuestra diversidad asegurando justicia e igualdad no es ya un «buen asunto», sino un imperativo en un mundo cambiante. La construcción del nuevo modelo social demanda un proceso de integración mutuo, continuo, dinámico e integral donde se reconozca y valore la diversidad y se desarrollen actitudes y comportamientos de reconocimiento del otro en su diferencia, en todas sus dimensiones a través de la sensibilización procurando promover cambios de actitud y comportamiento y requiriendo acciones positivas para crear oportunidades y medidas que apoyen e inciten a las personas a apropiarse de dichas oportunidades. El Diálogo y la Tolerancia son así, imperativos democráticos para la convivencia ya que el choque entre culturas diversas dara lugar a conflictos, de su positiva gestión, sin negarlos, dependerá la cohesión social.
Dialogar con plenitud nos permite desvelar actitudes favorables en busca del interés común y la cooperación social: abrirse al otro, acogerlo, respetarlo, escucharlo, compartir la reflexión y la crítica, darse serenidad y tiempo mutuamente, desechar el miedo, la excesiva prudencia y el trato irónico o despectivo.
La tolerancia es un signo de madurez personal, cuyo hacer se resuelve en el constante esfuerzo por conocer y respetar las diferencias de las personas a traves del diálogo y la convivencia. Tolerancia no es permisividad, indiferencia o pasividad, sino una disposición decidida a prestar atención activa con nuestro pensamiento o acción a las diferentes opiniones, creencias, valores y conductas concretas, que difieren de las nuestras, desde la consideración de que los otros pueden tener una parte de verdad o que nosotros no poseemos toda la verdad.
La promoción del Diálogo y la Tolerancia pasa, por tanto, por favorecer y reforzar una educación democrática, ya que posibilita que tod@s podamos pensar y comportarnos de forma autónoma, racional, creativa y solidaria; es decir, por una educación que ofrezca a las personas los conocimientos y las competencias necesarias para juzgar por sí mismos, construir su proyecto de vida y gestionarlo junto con los proyectos de los demas.
Nuestro mundo es ancho y ajeno, juntos podemos hacerlo mas justo
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